Por qué escoger miel de abeja pura sin procesar

Por qué escoger miel de abeja pura sin procesar
31 agosto, 2017

Seguramente has escuchado hablar de los muchos beneficios de la miel de abeja, pero ¿sabías que muchas veces se pierden cuando la miel es procesada?

La sabiduría de las abuelas nos enseña, desde que somos muy pequeños, que una cucharada de miel ayuda a calmar la tos y aliviar las gargantas inflamadas. Esos son solo dos ejemplos, de entre la enorme lista de bondades que la miel de abeja ofrece.

No solamente tiene un rico sabor, también es antiinflamatoria, antibacteriana y antihongos. Contiene muchas enzimas (fortalecen tu sistema inmune y digestivo) y vitaminas, ayuda a combatir a los radicales libres (¡previene los signos de la edad!), algunas personas la utilizan para curar heridas y hasta se cree que ayuda a reducir el riesgo de padecer cáncer.

Es uno de esos “súper alimentos”, que por siglos ha sido usada tanto por su dulce sabor, como por sus propiedades curativas y terapéuticas.

Por todos estos motivos, sí que vale la pena tener una botella en casa. Eso sí, hay que cuidar que se trate de miel de abeja pura, idealmente sin procesar.

escoger miel de abeja pura

 

Cuando la miel de abeja es procesada

En la industria de los alimentos es muy importante que un producto sea consistente, es decir, que cada vez que lo compres tenga las mismas características: sabor, textura, aroma, calidad, etc.

Pero a veces, esto significa sacrificar ciertas propiedades de los productos. En el caso de la miel de abeja, cuando es procesada pueden agregarle agua, azúcares y otros aditivos. De igual forma, suele pasar por un proceso de ultrafiltrado, en el que le remueven todas las partículas de polen y diminutos residuos del panal.

Todo esto se hace para que el aspecto visual de la miel sea más atractivo. Pero resulta que al hacerlo se le están removiendo muchas o casi todas las propiedades positivas.

Las abejas son unas ingenieras maravillosas, que crean el panal con un material que protege a la miel de los microbios y hongos. Esos residuos de polen y panal que quedan en la miel, hacen que se vea más opaca y un tanto turbia, pero es allí donde se encuentran las enzimas y sus capacidades antibacterianas.

Si ves la miel pura notarás que además de ser más opaca, también es bastante espesa. Cuando al procesarla le agregan agua, también están diluyendo su intenso sabor, por lo que suelen agregarle azúcar o jarabe de fructosa de maíz para compensar la pérdida en el dulzor. Así, la hacen menos saludable de lo que sería en su estado puro.

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La miel de abeja pura

La recomendación es que busques miel de abeja pura, que no haya sido procesada. Si la que compras es producida localmente es mucho mejor, porque consumir alimentos que provienen de la zona en la que vives contienen propiedades que estimulan tu sistema inmune, especialmente diseñadas para que tu cuerpo se adapte al contexto en el que estás. Así de sabia es la naturaleza.

Una precaución que debes tomar en cuenta es que, como se trata de un producto natural, puede que contenga ciertas esporas, por lo que no debes darle miel a los niños menores de un año nunca, porque su sistema digestivo aún no está lo suficientemente maduro para procesarla.